GUERRA EN EL
SUBTERRANEO
Un día común, inicio de la misma manera, me levante con la
misma pereza y desprecio al sol que los 24 años anteriores, otro 13 de
agosto, me vestí con lo primero que vi y
mi sudadera negra, que en la espalda, lleva la imagen del mismo tatuaje que
llevo en mi espalda. Un lobo gris, con matices negros y blancos con unos
enormes ojos grises.
Camine hacia al metro con la música saliente de mis
audífonos a mis oídos, marcando el ritmo inmediato de mis pasos, el día
comenzaba y yo por fin despertaba.
Justo al entrar a la estación la vi, su largo cabello
castaño, sus largas y formadas piernas enmarcadas por unas botas negras. Me
arranco un suspiro como pocas veces lo logran las mujeres.
Llegue al andén hipnotizado casi guiado por la música y su
silueta, olvidando el trabajo del día de hoy, habitual pero el lugar era poco
común. Rastrear un grupo de mierda en el subterráneo.
Al momento de parar el tren los vi salir y entrar a otro
vagón de inmediato, estaban revisando a la gente viendo que robar o a quien
violar o secuestrar. En trabajos como el de hoy no siento pena, sino dicha
puede decirse que considero que es casi un servicio a la comunidad.
Mientras que en los trabajos como el de la semana pasada, al
final del día llego a casa preguntándome que es real y porque sigo haciendo
esto.
Era un trabajo de menos de 50 segundos debía romper la
caravana cruzar la calle y eliminar al objetivo y su resistencia. Todo se
transformó en 2 minutos de sangre en las noticias decían que fue una emboscada
a un convoy por un grupo armado. No quieren que crean que una sola persona
puede hacer tanto.
El convoy pasó el primer semáforo en una serie de 3 calles,
el vehículo del objetivo quedaría un semáforo atrás por menos de 2 minutos.
Seria cuando usaría en mano derecha mi 45 y en la izquierda mi cuchillo a
medida.
El vehiculó llego al semáforo y detone la base de los postes
dejando aplastado y encerrado el vehículo, el quemacocos enorme de la camioneta
no era más que vidrios en miles cuadros ahora, procedí a entrar para eliminar a
mi objetivo y todo rastro limpiamente. El objetivo murió cuando el plan llevaba
solo 30 segundos al salir por el techo del vehículo. Me esperaba su protección,
escuchaba las balas impactar el vehículo era una lluvia tan intensa que aunque
el blindaje impedía que pasaran inmediatamente estas empezaban a aplastarlo
como a una lata.
No tuve opción, más usar mis drogas habituales mi cuerpo y
mi mente se aceleran casi al instante, mi corazón bombea tanta sangre que puedo
sentir como late mi corazón en casi todo el cuerpo, llego el momento de que
carguen y cambien posiciones. Asomo mi brazo mientras intento poner una bala en
cada uno de los que esta se atraviesa en mi camino, salto fuera y me resguardo
entre los demás vehículos y los destrozos. El momento ha llegado guardo mi arma
y me armo con dos enromes cuchillos en ambas manos, a cada paso corto cabezas y
atravieso gente llego a un parque, bastante cansado una inyección adicional de
adrenalina me renueva y me permite huir 3.5 minutos duro mi batalla. Pero las
drogas me manipulan tanto que he dejado atrás 10 agentes muertos y decenas de
civiles, anqué en mi mente solo recuerde el movimiento de mis brazos mientras
corría en las noticias un video aficionado muestra que mis cuchillos han
cortado hasta los árboles.
Pase 8 días descansando después de ello porque mi mente y mi
cuerpo son totalmente inestables en esos momentos, casi al punto tan solo de
querer salir a seguir peleando.
Hoy en subterráneo me propuse no usar drogas y solo levo mis
cuchillos, Las drogas han dañado en este tiempo tanto mi cuerpo que mi ojos han
perdido intensidad, a lo lejos uno de mis objetivos me mira a los ojos y le
dice a los demás sus sospechas. Solo tengo 5 minutos que es lo que dura el
recorrido y ellos están a 15 metros. Me arriesgo saco mis enormes cuchillos y
me lanzo me ha tomado 2 minutos acabar con ellos y perseguirlos entre los
vagones. El último no olvido que tomo a la bella mujer como rehén, durante casi
1 segundo sentí el frio en mi espina, como si ella me importara como si ella
fuera importante. Atravieso con mi cuchillo el espacio que ella tiene entre su
brazo izquierdo y sus cotillas tan solo para abrirle el corazón a mi último
objetivo.
La bella dama cae en shock por tanta sangre, que en un
inicio ella piensa que es de ella y me mira como si yo fuera más que un monstruo,
esa mirada de miedo, por más que intento tranquilizarla se rehúsa gritando tan
fuerte que puedo sentir la tensión de miedo y odio en su voz.
Llegamos a la estación escapo y me voy pensado que la gente
no merece que le salve la vida, no lo valoran, no lo entiende solo ven el
monstruo que soy.